Cuando la tecnología deja de ser un engranaje y se convierte en puente entre personas

Tecnología pensada para conectar con personas, no solo procesos

Cuando la tecnología deja de ser un engranaje y se convierte en puente entre personas

Imaginemos una pequeña empresa de atención social que en 2026 decidió dar el salto hacia una transformación digital profunda. Su objetivo no era simplemente automatizar tareas o reducir costes; pretendía, por encima de todo, que su tecnología conectara a los profesionales con las personas que atendían, facilitando una comunicación más humana y cercana. Lo habitual en muchas pymes es pensar en sistemas digitales como soluciones destinadas a optimizar procesos internos o simplificar la gestión. Pero esta organización fue más allá: buscó herramientas diseñadas para tocar lo intangible, para reforzar vínculos.

En lugar de adoptar plataformas impersonales, optaron por soluciones que integraban inteligencia artificial contextual y análisis emocional. Sistemas capaces de interpretar no solo datos sino también matices en la interacción: tonos de voz, pausas, expresiones faciales captadas a través de dispositivos inteligentes. De este modo, el personal podía responder mejor a cada necesidad particular, reconociendo estados emocionales y adaptando sus respuestas con sensibilidad.

No se trataba solo de eficiencia tecnológica sino de cultivar empatía mediante interfaces accesibles y flexibles. La digitalización dejó de ser sinónimo de brecha fría para convertirse en un canal cálido donde cada conexión importaba. En este proceso se volvió fundamental una cultura organizativa abierta al cambio y un acompañamiento formativo continuo para que ningún profesional sintiera que perdía humanidad frente a las máquinas.

Es fácil caer en la tentación de medir el éxito del software empresarial por parámetros cuantitativos: reducción del tiempo empleado o ahorro económico. Sin embargo, el reto real está en cómo esa tecnología mejora la experiencia humana detrás del trabajo diario. Empresas que priorizan “personas sobre procesos” logran no solo mayor compromiso interno sino también clientes más satisfechos y fieles.

Si quieres conocer proyectos globales que exploran esta misma línea innovadora entre humanismo y digitalización puedes leer artículos especializados en el Foro Económico Mundial, donde expertos analizan cómo la tecnología debe reinventarse para servir mejor las relaciones humanas.

La tecnología diseñada para conectar con personas incita a repensar hasta qué punto adoptamos soluciones digitales: no como fríos engranajes automáticos, sino como puentes vivos capaces de sostener historias compartidas y empatías genuinas.

Cómo la digitalización impulsa la optimización en el diseño de vestuarios colectivos

En pleno auge de la transformación digital, muchos sectores tradicionales están encontrando en la tecnología un aliado clave para mejorar no solo sus productos, sino también la experiencia y eficiencia en sus servicios. El equipamiento para vestuarios colectivos, aunque a primera vista pueda parecer un segmento poco relacionado con las innovaciones tecnológicas, se está beneficiando enormemente de esta evolución, abriendo camino hacia soluciones más inteligentes, duraderas y versátiles.

Imaginemos un centro deportivo o una fábrica con cientos de usuarios rotativos a diario. La gestión del espacio, la durabilidad del mobiliario y la facilidad de mantenimiento se convierten en aspectos críticos que, con la ayuda de tecnologías y procesos avanzados, pueden ser optimizados de forma sorprendente. Aquí es donde empresas como TAFIM Vestuarios entran en juego, implementando un enfoque técnico y profesional para crear equipamientos que respondan a las demandas actuales del sector.

Diseño asistido por software: precisión y adaptabilidad

Uno de los principales avances en el diseño de taquillas y vestuarios colectivos es el uso de herramientas CAD (diseño asistido por ordenador) y software de modelado 3D. Estas tecnologías permiten personalizar cada proyecto de acuerdo con el espacio disponible y las necesidades específicas del cliente, creando soluciones a medida que optimizan la distribución y funcionalidad.

Al aprovechar estos sistemas, se consigue no solo un producto más acorde con el uso real, sino también una reducción significativa de tiempos y costos en la fase de fabricación. La simulación digital facilita prever comportamientos en distintos entornos, desde vestuarios con alta humedad hasta espacios con gran afluencia de usuarios, garantizando así resistencia y durabilidad.

Materiales inteligentes y sostenibles para la nueva era

La incorporación de materiales técnicos, como las laminas fenólicas y paneles resistentes a impactos y humedad, representa otro salto cualitativo. Estos materiales, seleccionados con criterios tecnológicos rigurosos, ofrecen una vida útil más larga y requieren menos mantenimiento, aspectos fundamentales para instalaciones públicas o industriales donde el desgaste es elevado.

Además, la sostenibilidad empieza a jugar un papel creciente en la elección de estos materiales, buscando reducir la huella ambiental sin sacrificar la calidad ni la seguridad. En este sentido, el desarrollo de taquillas y cabinas sanitarias que cumplen estrictas normativas es un proceso que combina innovación y responsabilidad.

Integración de sistemas de seguridad digitales

La seguridad es otro aspecto en el que la tecnología aporta valor añadido. Cerraduras electrónicas y sistemas de control de acceso integrados digitalmente permiten mejorar la gestión y tranquilidad de los usuarios. Estos sistemas no solo facilitan el uso diario, sino que también aportan datos útiles para la administración de los espacios, permitiendo anticipar necesidades de mantenimiento o gestionar flujos de usuarios con mayor eficiencia.

Así, empresas especializadas en la fabricación e instalación de equipamientos para vestuarios, como Tafimvestuarios, se posicionan no solo como fabricantes sino también como consultores tecnológicos para proyectos integrados en entornos profesionales modernos.

Optimización del espacio como estrategia empresarial

Desde la perspectiva empresarial, el aprovechamiento racional y efectivo del espacio es un factor estratégico que incide directamente en costes operativos y en la experiencia del usuario final. Espacios bien diseñados con mobiliario adaptado a las dimensiones y necesidades reales, además de facilitar el mantenimiento, mejoran el flujo y el uso de las instalaciones.

La planificación técnica apoyada en soluciones digitales permite, además, una mayor flexibilidad para futuras adaptaciones o ampliaciones sin perder la coherencia estética ni funcional del proyecto original.

En definitiva, la digitalización aplicada al diseño, fabricación e instalación de vestuarios colectivos se está convirtiendo en un punto de inflexión para sectores que demandan calidad, durabilidad y eficiencia, y que apuestan por una gestión inteligente y moderna. El futuro de estos espacios pasa por integrar tecnología y funcionalidad desde el origen, transformando un elemento tradicional en una ventaja competitiva palpable.

Para explorar más sobre estas soluciones y cómo se implementan en espacios reales y variados, vale la pena conocer la propuesta de equipamiento avanzado para vestuarios que hoy posiciona a fabricantes como TAFIM como referentes en el sector.

Cuando la digitalización se atasca: errores frecuentes en pymes del 2026

Cuando la digitalización se atasca: errores frecuentes en pymes del 2026

Cuando la digitalización se atasca: errores frecuentes en pymes del 2026

Imaginemos a Marta, dueña de una pequeña librería en un barrio con encanto. En 2026, convencida de que necesita dar el salto digital para sobrevivir, decide implementar un sistema de ventas online y gestión automatizada. Sin embargo, pese a su entusiasmo inicial, pronto descubre que no todo es tan sencillo como parecía. Su experiencia es un espejo que refleja los errores más comunes que muchas pequeñas empresas enfrentan hoy cuando se acercan a la digitalización sin una estrategia clara o comprensión profunda.

Uno de los fallos más habituales es lanzarse a adoptar herramientas digitales sin evaluar realmente las necesidades internas ni considerar si esas soluciones encajan con el tamaño y ritmo del negocio. En el caso de Marta, optó por una plataforma compleja y costosa porque «todo el mundo hablaba bien de ella», pero terminó atrapada en funciones que apenas utilizaba y una curva de aprendizaje agotadora para su pequeño equipo. Este desajuste entre tecnología y realidad diaria genera frustración y desgaste.

Además, muchas pymes subestiman la dimensión cultural del cambio. Digitalizar no consiste solo en instalar software o crear perfiles sociales; requiere preparar a las personas detrás del proyecto para asumir nuevos roles y responsabilidades. En otras palabras, sin formación adecuada y acompañamiento humano durante el proceso, la adopción puede ser superficial o transitoria. Marta notó cómo sus empleados preferían seguir con métodos manuales antes que enfrentarse a sistemas que parecían ajenos e intimidantes.

Un punto menos evidente pero igualmente decisivo radica en no planificar la seguridad digital desde el principio. La proliferación de dispositivos conectados hace imprescindible blindar datos sensibles: clientes, facturas, inventarios… Ignorar este aspecto puede llevar a brechas que comprometen tanto la confianza como la operatividad del negocio. Ya en 2026 existen estándares accesibles pensados especialmente para pequeñas empresas; aún así, algunos responsables creen erróneamente que son asuntos solo para grandes corporaciones.

Tampoco debería pasar inadvertido el error común de fragmentar esfuerzos sin integrar soluciones. Es frecuente ver negocios que implementan un CRM por un lado, una tienda online por otro e incluso aplicaciones diversas para contabilidad o marketing digital sin que estas plataformas comuniquen entre sí eficientemente. Esta dispersión implica doble trabajo, pérdida de información valiosa y dificulta una visión global indispensable para tomar decisiones acertadas.

Pretender acelerar demasiado el proceso suele acabar malogrando resultados porque cada etapa tiene su tiempo necesario para asentarse; querer tenerlo todo listo “ayer” puede generar cuellos de botella técnicos o confusión interna. En algunas pymes ocurre que tras lanzar algo rápido al mercado digital se abandonan los procesos de optimización continua o evaluación crítica, lo que convierte iniciativas con potencial en oportunidades desperdiciadas.

Por último —y aunque parezca un cliché— ignorar al cliente final es uno de los mayores errores actuales aunque ya conocido desde hace años: pensar solo en “digitalizar porque toca” sin preguntarse cómo prefiere comprar o interactuar nuestro público impacta directamente en la efectividad real del proyecto tecnológico.

El camino hacia una transformación digital significativa no reside únicamente en adoptar las últimas novedades tecnológicas sino en entender las particularidades humanas y empresariales específicas que rodean cada realidad local y sectorial. No hay fórmulas universales ni atajos mágicos; sí existe una creciente cantidad de recursos formativos e institucionales diseñados precisamente para guiar a pymes en procesos ordenados y sostenibles (por ejemplo, portales públicos especializados [como este](https://www.red.es/redes/innovacion-y-digitalizacion-pymes) ofrecen orientaciones actualizadas).

En definitiva, más allá del brillo indiscutible que aporta adaptarse al futuro digital, conviene comprender profundamente qué significa ese paso para evitar desencantos tempranos derivados principalmente de falta de preparación estratégica o humana. Quizás entonces empresarios como Marta puedan convertir aquel primer tropiezo inicial en escalones firmes hacia una forma renovada y auténtica de hacer empresa.

¿Realmente la tecnología impulsa nuestra productividad hasta el límite?

¿Realmente la tecnología impulsa nuestra productividad hasta el límite?

¿Realmente la tecnología impulsa nuestra productividad hasta el límite?

Imaginemos a Marta, una pequeña empresaria que dirige una tienda artesanal en un pueblo del Pirineo Aragonés. En 2026, decidió integrar un sistema de gestión digital para optimizar su inventario y ventas. La promesa era seductora: más tiempo para centrarse en la creatividad y menos horas invertidas en tareas repetitivas. Pero, ¿ha sido esa transición tan eficiente como esperaba? Su experiencia nos abre una ventana sincera hacia cómo la tecnología altera el ritmo real de trabajo.

Marta no solo implantó herramientas avanzadas de analítica o CRM basadas en inteligencia artificial, sino que adaptó su rutina diaria alrededor de ellas. Al principio, las notificaciones constantes y los ajustes técnicos desbordaban su agenda; muchos días la sensación era que trabajaba más para mantener funcionando el sistema que para desarrollar su negocio creativo. Sin embargo, con paciencia y ajustes personalizados —y tras superar una curva significativa de aprendizaje— comenzó a notar que podía anticiparse mejor a la demanda y reducir desperdicios.

Esta historia refleja un matiz esencial: la tecnología no es intrínsecamente un multiplicador mágico de productividad. Su eficacia depende estrechamente del contexto humano donde se inserta. Los sistemas inteligentes ofrecen datos y automatización pero requieren tiempo para ser comprendidos y moldeados según necesidades reales; además, introducir nuevas herramientas puede generar resistencia o fatiga digital entre los equipos.

Por eso, evitar caer en el espejismo techie implica valorar también qué queda fuera del foco tecnológico. El impulso genuino viene al combinar herramientas con flexibilidad organizativa y espacios para la creatividad humana. En ese sentido, empresas que invierten en capacitación continua y escuchan las inquietudes internas suelen sacar mayor provecho que aquellas que persiguen implementar sin adaptar.

Si quieres profundizar en cómo emergen estos desafíos digitales desde perspectivas globales, plataformas como
BBC Mundo Tecnología ofrecen análisis actuales sobre innovación y sus ecos humanos.

En definitiva, la cuestión no es cuánto acelera la tecnología por sí sola el trabajo diario, sino cómo se integra con nuestras capacidades y particularidades humanas para hacer posible un progreso sostenible y real.

Los desafíos tangibles de la transformación digital en las pymes del 2025

Los desafíos tangibles de la transformación digital en las pymes del 2025

Los desafíos tangibles de la transformación digital en las pymes del 2025

En el ecosistema empresarial actual, sumergirse en la transformación digital ya no es un lujo ni una opción: es una necesidad. Pero para muchas pequeñas y medianas empresas (pymes), este camino está lleno de obstáculos que van más allá de lo tecnológico. Imaginemos a Ana, una propietaria de una pequeña empresa familiar dedicada al comercio local de productos artesanales, intentando digitalizar sus procesos para mantener su relevancia en un mercado cada vez más competitivo e hiperconectado.

La historia de Ana refleja un panorama común para muchas pymes en 2025: aunque hay voluntad y cierta curiosidad por adoptar herramientas digitales, los retos reales empiezan cuando se atraviesan las barreras invisibles entre la intención y la ejecución. En primer lugar, surge el dilema del conocimiento interno. No basta con comprar software avanzado o contratar plataformas cloud; hace falta entender cómo esas tecnologías encajan con la operativa diaria y la cultura empresarial. La formación del equipo resulta entonces crucial, pero también ardua: muchos empleados no están habituados a pensar en clave digital, y la resistencia a cambiar rutinas consolidadas puede paralizar cualquier intento.

Este choque entre el saber hacer tradicional y las nuevas demandas se agrava por otro factor menos visible: la inversión económica. Aunque los precios de las soluciones digitales se han abaratado considerablemente, el desembolso inicial sigue siendo significativo para negocios con márgenes ajustados. Además, esa inversión no termina con la adquisición; requiere mantenimiento constante, actualizaciones y un acompañamiento que muchas veces escapa al alcance financiero de una pyme media o pequeña.

Para Ana, seleccionar qué sistemas incorporar fue otro desafío mayúsculo. El mercado tecnológico está saturado de opciones —productos que prometen integración total, inteligencia artificial aplicada a ventas o logística optimizada— pero determinar cuál aporta valor real y cuál es marketing vacío no siempre está al alcance sin asesoría externa o experiencia sólida. La tentación de caer en soluciones discutibles es alta, lo cual puede desembocar en frustraciones o pérdidas económicas.

A todo esto hay que añadir un componente fundamental que pocas veces recibe el protagonismo que merece: el cambio cultural dentro de la empresa. La digitalización no solo transforma procesos sino mentalidades. Ana tuvo que enfrentarse a debates internos sobre cómo equilibrar cercanía humana con automatización; su equipo temía perder ese toque personal que les distinguía ante sus clientes. Esta tensión explica por qué algunas pymes optan por soluciones parciales o híbridas que respetan ciertos valores tradicionales mientras adoptan nuevas herramientas.

Desde otra perspectiva, la seguridad también ocupa un lugar central en esta evolución. Ni Ana ni sus empleados tenían claras las implicaciones de proteger datos personales o comerciales bajo estándares vigentes en 2025. Esta incertidumbre genera desconfianza hacia las plataformas digitales y ralentiza su implantación efectiva.

No obstante, estas dificultades no deben interpretarse como muros infranqueables sino como fases naturales de un proceso que conlleva aprendizaje profundo y adaptación continua. Muy lejos de ser un interruptor mágico, la transformación digital se revela como una travesía orgánica donde cada pyme debe descubrir su ritmo y prioridades.

Para quienes buscan referencias sólidas sobre cómo abordar esta transición sin perder autenticidad ni sostenibilidad financiera, existen recursos valiosos publicados por entidades especializadas en innovación y tecnología aplicadas a pequeños negocios (Agenda Digital Pyme). Estos aportes facilitan comprensión detallada del contexto normativo y buenas prácticas adaptadas a realidades diversas.

En definitiva, mirar al futuro desde 2025 implica reconocer que las pymes no necesitan replicar modelos estandarizados ni grandes multinacionales; su fortaleza radica justamente en conservar flexibilidad y proximidad mientras incorporan gradualmente elementos innovadores pensados para potenciar sus singularidades.

Más allá de la digitalización: tendencias tecnológicas que redibujan el presente y futuro de las pymes

Tendencias tecnológicas que transforman a las pymes en 2025

Más allá de la digitalización: tendencias tecnológicas que redibujan el presente y futuro de las pymes

En un ecosistema empresarial cada vez más complejo y cambiante, las pequeñas y medianas empresas (pymes) buscan herramientas que no solo optimicen su operativa sino que les permitan anticipar los retos emergentes. En 2025, hablar de innovación tecnológica para pymes ya no es cuestión de simple modernización: se trata de escoger con criterio entre alternativas tan diversas como prometedoras, sopesando impactos tangibles y futuros inciertos. La cuestión no es cuál tecnología es mejor per se, sino qué combinación responde con mayor coherencia a las particularidades del negocio, a sus valores y capacidad de adaptación.

En este artículo se explora ese abanico desde una mirada matizada y reflexiva, sin indulgencias excesivas ni rechazo acrítico. Se comparan soluciones actuales emergentes en ámbitos clave y cómo estas pueden o deben integrarse en estrategias reales que favorecen la competitividad sostenible.

Inteligencia Artificial versus automatización avanzada: ¿aliadas o candidatas al reemplazo?

La Inteligencia Artificial (IA), en forma de asistentes virtuales sofisticados, análisis predictivos o personalización dinámica, representa una revolución palpable. Sin embargo, su implementación puede resultar abrumadora para muchas pymes debido a costes iniciales, necesidad de datos depurados y cierta dependencia tecnológica. Frente a ella, la automatización avanzada —más estrictamente basada en reglas definidas y procesos repetitivos— ofrece una opción más accesible y determinista.

No obstante, cuando se considera el potencial de ambas tecnologías para transformar la experiencia del cliente o incluso anticipar cambios del mercado, la IA adquiere un valor diferencial difícil de ignorar. Pero esa misma capacidad requiere una gestión ética y humana que muchas organizaciones todavía están aprendiendo a incorporar.

En suma, no se trata de elegir entre IA o automatización per se; lo aconsejable es valorar si la pyme cuenta con los recursos técnicos, culturales y estratégicos para integrar inteligencias capaces de aprendizaje continuo, o si inicialmente debe apostar por la estabilidad operativa garantizada mediante sistemas automatizados.

Cloud computing frente a infraestructuras híbridas: definir dónde y cómo almacenar el alma digital

Las soluciones basadas en la nube han dejado de ser novedad para convertirse en columna vertebral para muchas pymes. Facilitan escalabilidad casi instantánea, reducen inversiones iniciales en hardware y favorecen colaboraciones remotas fluidas. Pero el debate se intensifica cuando entra en juego la privacidad, soberanía digital o incluso aspectos regulatorios específicos según sector o ubicación geográfica.

Por otro lado, las infraestructuras híbridas —que combinan almacenamiento local con servicios cloud— empiezan a recobrar tracción como modelos balanceados que mitigan esos riesgos sin sacrificar beneficios. Este enfoque permite mantener bajo control datos sensibles mientras aprovecha la flexibilidad externa para cargas menos críticas.

Así pues, adoptar un paradigma híbrido puede representar un compromiso inteligente: una dualidad dinámica que refleja también modos mixtos de trabajo (presencial-remoto) predominantes hoy día en muchas pymes.

El potencial disruptivo del Internet de las Cosas (IoT) adaptado al tejido pyme

El IoT tiende a asociarse principalmente con grandes industrias o cadenas logísticas complejas donde sensores conectados aportan datos masivos casi en tiempo real. Sin embargo, su aplicación en pymes tiene quizás un valor más modesto pero igualmente revolucionario cuando se adapta con sentido común.

Por ejemplo, comercios locales pueden beneficiarse instalando dispositivos inteligentes para controlar inventarios o condiciones ambientales específicas (temperatura, humedad) esenciales para productos delicados. Esta adopción “ligera” evita despliegues costosos e infrautilizados y genera insights prácticos que impactan directamente en calidad y reducción de desperdicios.

Es decir, el IoT no debe verse como un lujo reservado solo a las grandes estructuras sino como un conjunto heterogéneo de herramientas modulables según necesidades particulares; desde sensores simples hasta redes domóticas internas orientadas a mejorar eficiencia energética o seguridad.

Blockchain más allá del bitcoin: confianza digital al servicio cotidiano

Cuando pensamos en blockchain suelen aparecer imágenes ligadas al mundo financiero o criptomonedas. Sin embargo, su esencia reside en crear registros inmutables transparentes que aumentan la trazabilidad y confianza sin intermediarios centralizados. Esta cualidad abre posibilidades sorprendentes para pymes deseosas de garantizar autenticidad en contratos digitales, certificados u orígenes de productos.

La dificultad radica en desmitificar su usos complejos e identificar aplicaciones pragmáticas donde el coste-beneficio sea equilibrado. No todas las pymes necesitan una cadena distribuida para resolver sus problemas cotidianos pero aquellas involucradas en comercio internacional o sectores regulados pueden encontrar aquí un aliado sólido contra fraudes o incumplimientos contractuales.

Teletrabajo potenciado por realidad virtual y aumentada: ¿moda pasajera o salto evolutivo?

Dos años atrás resultaba atrevido imaginar reuniones laborales inmersivas como parte habitual del día a día pyme; ahora espacios virtuales colaborativos equipados con realidad aumentada empiezan a marcar diferencias reales respecto al teletrabajo tradicional basado solo en videollamadas.

Aunque su implementación todavía exige inversión tanto económica como formativa —adicionalmente surge la inevitable pregunta sobre ergonomía digital y salud mental— resulta imposible no reconocer que estas tecnologías pueden acercar posturas distanciadas geográficamente ofreciendo experiencias más naturales e intuitivas.

Por ello conviene analizar caso por caso: sectores creativos o técnicos probablemente hallen un enorme valor añadido mientras actividades especialmente manuales podrían encontrar poco sentido implantar simulaciones tridimensionales. Más importante aún es delimitar límites humanos antes que tecnológicos dentro del proceso innovador.

Conclusión: navegar entre promesas tangibles e incertidumbres asumidas

Para una pyme validada entre múltiples limitaciones presupuestarias y expectativas crecientes por parte del mercado actual, embarcarse hacia el futuro tecnológico implica tomar decisiones conscientes donde ni la fascinación ni el miedo tienen protagonismo exclusivo. El desafío consiste en construir puentes sólidos entre visión estratégica propia e innovación despierta; saber cuándo avanzar rápidamente y cuándo consolidar paso a paso sin perder foco ni control.

La riqueza está no solo en adoptar tecnologías punteras sino también entender matices propios del negocio —su cultura interna, clientes reales y paisaje competitivo— para extraer lo mejor evitando endeudamientos tecnológicos vacíos. Las tendencias hoy dibujan rutas alentadoras pero requieren interpretación humana cuidadosa; sólo así serán instrumentos transformadores genuinos bajo el prisma 2025.

Taquillas y vestuarios para hoteles y balnearios

En determinados negocios el uso de taquillas o vestuarios es imprescindible. Estamos hablando por ejemplo de spas, campings, hoteles, etc.  

En Alfix Vestuarios son especialistas en el diseño, fabricación e instalación de taquillas y vestuarios para hoteles y balnearios, así como el resto de negocios que requieran de este tipo de equipamiento.

No importa la dimensión de la instalación, realizan desde pequeñas cajas para recepciones de hoteles, hasta grandes taquillas de cambio de vestuario para spas o balnearios.

Los profesionales de Alfix Vestuarios tienen una gran experiencia. Diseñan los espacios a medida teniendo en cuenta todas las especificaciones detalladas por los clientes. Usan los materiales de fabricación más adecuados para realizar de forma fácil la limpieza y la desinfección diaria sin que el mobiliario sufra desperfectos.

Además, acompañan durante todo el proceso a sus clientes; asesoramiento, diseño, fabricación, y finalmente la instalación. Es decir, que se ocupan de los proyectos de manera integral.  

Si necesitáis taquillas y vestuarios para hoteles y balnearios u otro tipo de negocio, consultando la página web de Alfix Vestuarios encontraréis toda la información necesaria. También podéis contactar con ellos sin compromiso.

Convierte tu hogar en una casa inteligente gracias a la domótica

En Eurotronic tienen distintos dispositivos que permiten automatizar elementos del hogar como persianas, toldos, estores, etc.

Estos elementos, pueden controlarse mediante su APP HomeMate. Incorporar la domótica en una casa inteligente es así de sencillo. Este tipo de casas son el futuro, tienen innumerables beneficios que facilitan el día a día a las personas.

Podréis conseguir un confort superior gracias a convertir vuestro hogar en una casa inteligente.

Esta aplicación HomeMate permite tener el control del hogar desde un mismo dispositivo. Se trata de una aplicación gratuita que encontraremos para Android i IOS. Se pueden controlar todos los motores del hogar mediante una tableta, un teléfono móvil… Convirtiendo la estancia así, en una casa inteligente.

Otro aparato de que disponen en Eurotronic para conectar los distintos motores del hogar es el sistema de domótica Kumo. Se trata de un hub inteligente compatible con Siri, Alexa y Google Home. Gracias a este punto central de conexión podréis, por ejemplo, ordenar abrir y cerrar las persianas de la casa inteligente, los toldos o las cortinas.

Domótica casa inteligente

¿Cómo obtener las máximas prestaciones del acero inoxidable?

Si necesitáis realizar tratamientos al acero inoxidable, este post os interesará. En concreto vamos a hablaros del decapado del acero inoxidable. En primer lugar, comentar, que este tipo de tratamiento solo puede llevarse a cabo por especialistas. Por ejemplo, en Aujor tienen años de experiencia en el decapado del acero inoxidable, así como otro tipo de tratamientos con los que se logra obtener las máximas prestaciones estéticas, técnicas, anticorrosivas y de calidad de este material.

Una ventaja que ofrecen en Aujor para realizar el tratamiento del decapado en el acero, es que no tienen limitaciones de tamaño. Tratan cualquier pieza desplazándose al lugar donde esta se encuentre si es necesario.

Pero, ¿qué conseguimos con el tratamiento de decapado del acero inoxidable? Logramos una superficie totalmente descontaminada, sin termosoldaduras, una superficie que será anticorrosiva.

En Aujor realizan el tratamiento del decapado en cualquier tipo de elemento de acero inoxidable, sin importar la forma o el tamaño. Además, tras realizar el tratamiento, se obtiene un acabado satinado muy elegante.

Y si queréis más información acerca de los servicios de decapado del acero inoxidable, en Aujor pueden ayudaros. También realizan electropulido, pasivado, nerinox, pulidos y chorreados, limpiezas de mobiliario urbano e instalaciones de vino y cerveza. Y, siempre al terminar los distintos sistemas de tratamiento del acero inoxidable, entregan el certificado de calidad si el cliente lo requiere.

Decapado del acero inoxidable en el Bages

En Aujor son especialistas en tratar el acero inoxidable. Situados en la comarca del Bages, realizan distintos procesos destinados a obtener las máximas prestaciones estéticas, técnicas y anticorrosivas del acero inoxidable. Uno de los principales procesos que realizan es el decapado.

Si eres de la zona del Bages y necesitas este tipo de servicios, en Aujor te ayudarán. Además, no tienen limitaciones en cuanto a medidas y se pueden desplazar para así realizar los trabajos en el lugar donde necesite el cliente.

Gracias a este servicio de decapado en el Bages, la superficie obtenida está totalmente descontaminada y sin marcas de termosoldadura. Además, mediante el decapado aseguramos que el acero inoxidable sea anticorrosivo.

Muchas empresas del Bages se han beneficiado de los servicios de Aujor. El tratamiento del decapado puede realizarse en cualquier tipo de elemento de acero inoxidable, de cualquier forma o tamaño.

Asegura las máximas prestaciones de tus piezas de acero inoxidable gracias al decapado. Además, en Aujor trabajan siguiendo todos los estrictos controles de seguridad laboral y medioambiental, y entregan el certificado conforme se han realizado los tratamientos según normativa a su cliente.

Otros servicios que ofrecen a parte del decapado del acero inoxidable son: el electropulido, el pasivado, nerinox, pulidos y chorreados, limpiezas de mobiliario urbano e instalaciones de vino y cerveza.